Compraron su terreno en la selva. Hermoso. Silencioso.
El problema llegó cuando empezaron a construir. Un generador diésel como única fuente de energía. Rugía a las 5 de la mañana. Olía a combustible. Se rompía cada semana. La construcción se detenía. Los plazos se derrumbaban.
Cuando nos llamaron, acordamos algo diferente:
Vos te encargás de la estructura del techo. Nosotros diseñamos e instalamos el sistema.
Módulos fotovoltaicos + almacenamiento en baterías dimensionado para independencia total. Mientras levantaban paredes, el sol generaba la energía que necesitaban.
Hoy, cuando amanece en Villa Vidal a las 5 de la mañana, lo único que se escucha es silencio. Porque la independencia energética no se compra. Se ingenia.
